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Mujeres en alerta por el síndrome de Wendy

A la hora de hablar del síndrome de Wendy no es nada más que la necesidad de cuidar a nuestras parejas, de darlo todo por ellos y de priorizar sus necesidades antes que las nuestras es algo que se da hoy en día con normalidad. Son muchas las mujeres que cometen el error de “amar demasiado” a la pareja, perdiendo con ello su propia autoestima.

Hay que mantener un límite, un equilibrio. Puedes adorar a tu pareja, querer mucho a tus padres o a tus amigos, pero nunca se debe llegar al extremo de olvidar nuestras necesidades y pasar por alto nuestro crecimiento personal.

El síndrome de Wendy, la mujer perfecta para un Peter Pan

Recordemos un poco las personalidades de Wendy Darling y Peter Pan. Peter es ese joven que se niega a crecer, que no desea tener las responsabilidades de un adulto y busca, ante todo, vivir una existencia de aventuras sin tener que entrar jamás en esa esfera de la estabilidad y de la madurez.

Peter Pan describiría, pues, a todos esos hombres más bien inmaduros, incapaces no solo de responsabilizarse de su propia vida, sino también de la de los demás. ¿Y qué hay de Wendy Darling? Ella es esa muchacha que ya desde el primer día cose la sombra de Peter para que este no vuelva a perderla, que se preocupa por limpiar su casa, por atender a los “niños perdidos”… Lo da todo por los demás porque es así como ella es feliz.

Veamos ahora qué características son las que suelen definir a las personas con el síndrome de Wendy:

– Sienten la necesidad de cuidar, de atender a los demás, porque ese es el modo en que sienten que hacen felices a los demás.

– Priorizan las necesidades de los demás a las propias, de ahí que lleguen a sacrificar sus aficiones e incluso aquello que para ellas es importante.

– Para estas personas, cuidar es un modo de ofrecer amor y lo hacen, por tanto, libremente y porque así lo quieren. Nadie les impone el que deban cuidar a otras personas. No obstante, suelen “encajar” muy bien con parejas con el síndrome de Peter Pan, es decir, hombres inmaduros que se dejan cuidar, que no quieren responsabilizarse y para quienes es cómodo contar con una pareja que se haga cargo de todo, incluidos los niños.

– Las personas con el síndrome de Wendy tienen miedo, sobre todo, a dos cosas: a que las otras personas dejen de necesitarlas y a quedarse solas.

– Hay que tener en cuenta un importante aspecto. Es posible que el cuidar y el atender les haga felices, pero siempre llega un momento en que se dan cuenta de que los demás pueden estar manipulándolas, o que están dando demasiado a cambio de nada. Llegará un día en que se sientan frustradas e infravaloradas, y es ahí cuando aparece el problema. Hay que ir con cuidado para que estos comportamientos no deriven en una posible depresión.