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Revista Mariela

Alimentos para aumentar la líbido sexual

Las dificultades por las que una persona no logra disfrutar del sexo generalmente tienen un componente psicológico, físico o una combinación de ambos. En este artículo vamos a tratar aquellos casos que pueden ser modificados con la alimentación. ¡Toma nota!

En el hombre el deseo sexual se inicia en el cerebro, se requiere de un estímulo; posteriormente, se manifiesta por el incremento de flujo sanguíneo hacia el órgano viril, lo cual lo mantiene en erección. Si hay problemas en el flujo, es muy probable que ese mecanismo no se pueda activar. Si tiene alguna arteria obstruida en el corazón, hay altas probabilidades de que la misma condición se desarrolle en la zona sexual. Una disfunción eréctil pone sobre aviso un posible accidente cardiovascular. Existe un estudio donde se demostró que el veinticinco por ciento de personas que presentaron impotencia experimentaron algún tipo de accidente cerebro vascular en un periodo de dos años.

En 1980, un médico inyectó por error en el pene de un paciente papaverina (droga derivada del opio, que es un potente vasodilatador) e inmediatamente se produjo una erección que duró dos horas; desde entonces, es imposible no conectar el flujo sanguíneo con la capacidad de la erección.

Buscando un medicamento que aumentara el flujo sanguíneo al corazón, se descubrió el Viagra. Cuando se hizo el estudio y fracasó para la finalidad con la que fue creado, se pidió a los participantes que devolvieran los medicamentos. Al ver que algunos no lo hacían, y eran justamente los que no tenían el placebo, se envió a investigar por qué y fue entonces que identificaron el efecto que causaba. El Viagra funciona evitando que se inhiba un mecanismo que es activado por la acción del óxido nítrico. En otras palabras, cualquier forma que encontremos para producir óxido nítrico indirectamente incide en una vasodilatación. Se requiere de arginina, presente en el pavo y en la soya, para formar óxido nítrico.

Del treinta y cinco al setenta y cinco por ciento de los varones que padecen diabetes tipo II tienen algún grado de problemas en disfunción sexual; esto nos lleva a pensar que tener niveles altos de glucosa, característica de un diabético, también puede afectar el deseo sexual. Ahora queda más claro que aprender a combinar los alimentos para alcanzar niveles idóneos de glucosa en la sangre puede ser de gran ayuda para mejorar el rendimiento sexual.

El EPA (ácido graso) favorece la formación de eicosanoides buenos, que son vasodilatadores. Los pescados, ricos en omega 3 son fuente de EPA. Los mejillones y ostras son altos en EPA, de ahí su fama.

En ratas, la suplementación con zinc mejoró los niveles de testosterona. A mayor testosterona mayor deseo sexual en hombres y mujeres. Las ostras, mejillones, ostiones y otros mariscos son ricos en zinc, así como también la espinaca, lechuga y leguminosas. No es recomendable suplementarse con zinc para lograr este objetivo porque pueden elevarse otros parámetros que pueden actuar en dirección inversa, pero el consumo de zinc a través de los alimentos no provocará jamás un exceso.

Se recomienda mínimo 11 mg de zinc diarios para hombres y 8 mg para mujeres. El consumo de quince a veinte ostiones representa 74,7 mg de zinc, otra razón por la cual su fama está bien ganada. Seis cucharadas soperas de garbanzo aportan 1 mg.

Muchos medicamentos tienen incidencia negativa sobre la actividad sexual, entre ellos, los antihipertensivos, diuréticos, betainhibidores, antidepresivos, ansiolíticos, tranquilizantes, antihistamínicos, antiácidos.

El mejor afrodisíaco para el sexo sigue siendo el respeto y el amor por la pareja. Todo parte de un estímulo mental donde el romanticismo juega un papel importantísimo, no es solo biología. Reducir el estrés mejora el rendimiento sexual. Un buen vino y un ambiente romántico colaboran en este sentido.

Fuente: Revista Mariela. Edición 102.