«El Niño Costero avanza hacia Ecuador con un preocupante calentamiento del Pacífico»
El panorama climático en América del Sur ha entrado en una fase de estricta vigilancia tras confirmarse que un episodio de El Niño Costero mantiene su avance sostenido hacia las aguas jurisdiccionales de Ecuador. De acuerdo con los reportes meteorológicos más recientes difundidos por el portal de noticias Red Amazónica, se prevé que los efectos directos de este sistema comiencen a manifestarse de manera evidente en el litoral ecuatoriano dentro de las próximas dos semanas, configurando un escenario de vulnerabilidad ambiental que ha encendido las alertas de las autoridades locales y los comités de operaciones de emergencia.
La gravedad de la situación ha sido respaldada a escala global por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo internacional que ratificó que este fenómeno climático alterará de forma drástica los patrones térmicos y de precipitaciones en toda la región. Los datos técnicos compartidos revelan un preocupante calentamiento anómalo de la superficie del agua, el cual podría registrar valores sin precedentes de hasta 6,4 °C por encima del promedio habitual en esta zona del océano Pacífico, un incremento drástico que acelera los procesos de evaporación y desestabiliza la dinámica atmosférica habitual.
Este incremento proyectado por los científicos no tiene precedentes cercanos en la región costera, lo que genera una honda preocupación entre los especialistas en climatología y ciencias del mar. Un calentamiento de esta magnitud actúa como un combustible directo para la atmósfera: al elevarse la temperatura superficial del mar (TSM), las tasas de evaporación aumentan exponencialmente, lo que se traduce en una acumulación masiva de humedad en las capas bajas de la atmósfera. Este excedente de humedad, al interactuar con las cordilleras locales y los sistemas de vientos costeros, propicia la formación de densos sistemas de nubes de tormenta capaces de descargar precipitaciones de intensidad extrema en períodos muy cortos, amenazando con inundaciones generalizadas.
Frente a la inminencia de este evento, el Estudio Nacional del Fenómeno del Niño (ENFEN) ha emitido un pronunciamiento técnico clave para sostener una alerta vigente ante los riesgos asociados a lluvias torrenciales, inundaciones y deslizamientos de tierra en zonas vulnerables. El comité de expertos advierte que las condiciones oceanográficas adversas muestran una extensión probable que podría prolongarse hasta febrero de 2027, un periodo de persistencia inusualmente largo que exigirá resistencia estructural y resiliencia por parte de las naciones afectadas para mitigar los impactos económicos.
Ante este panorama a largo plazo, el organismo ha emitido una recomendación estricta a los gobiernos locales, ministerios y comités de operaciones de emergencia para activar de manera inmediata los planes de contingencia. Entre las prioridades señaladas se encuentra la limpieza y dragado preventivo de ríos, esteros y canales de drenaje urbano para evitar colapsos ante volúmenes extraordinarios de agua, así como el reforzamiento de la infraestructura mediante el mantenimiento de muros de contención y diques. Asimismo, se insta a la identificación de zonas seguras y al equipamiento de albergues temporales para asistir a poblaciones en riesgo hidrológico, junto con el diseño de medidas para proteger el sector agropecuario y camaronero, los cuales son altamente sensibles a los cambios de salinidad y a las inundaciones prolongadas.


