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«LOS HERMANOS MENÉNDEZ TENDRÁN UNA NUEVA OPORTUNIDAD DE SALIR DE PRISIÓN»

«LOS HERMANOS MENÉNDEZ TENDRÁN UNA NUEVA OPORTUNIDAD DE SALIR DE PRISIÓN»

Erik y Lyle Menéndez volverán a comparecer ante la Junta de Audiencias de Libertad Condicional de California en marzo de 2027, después de que las autoridades aceptaran adelantar tentativamente el proceso que inicialmente estaba previsto para agosto de 2028. La modificación les permitirá solicitar nuevamente su liberación aproximadamente 17 meses antes de la fecha establecida tras el rechazo que recibieron en 2025.

La audiencia no constituye una orden de liberación ni significa que los hermanos abandonarán automáticamente la cárcel. Durante el procedimiento, los comisionados deberán evaluar si Erik y Lyle continúan representando un riesgo para la sociedad, si han asumido plenamente la responsabilidad por los asesinatos, cuál ha sido su comportamiento en prisión y si las acciones de rehabilitación desarrolladas durante más de tres décadas justifican que puedan cumplir el resto de sus condenas fuera del centro penitenciario.

Aunque suele describirse como un nuevo proceso judicial, técnicamente se trata de una audiencia administrativa de idoneidad para la libertad condicional. La Junta analizará por separado la situación de cada hermano y tendrá la facultad de aprobar o rechazar nuevamente sus solicitudes. La celebración de la audiencia únicamente garantiza que sus casos serán reconsiderados antes de lo previsto, pero no anticipa cuál será la decisión final.

Erik y Lyle fueron declarados culpables en 1996 por los asesinatos en primer grado de sus padres, José y Mary Louise «Kitty» Menéndez, ocurridos el 20 de agosto de 1989 en la residencia familiar ubicada en Beverly Hills. Los hermanos, quienes tenían 18 y 21 años cuando se produjeron los crímenes, dispararon contra la pareja con escopetas y posteriormente intentaron ocultar su responsabilidad.

Durante el juicio, la Fiscalía sostuvo que los asesinatos fueron planificados y estuvieron motivados por el deseo de acceder a la fortuna familiar. Los acusadores utilizaron como parte de su argumento los gastos realizados por los hermanos después de las muertes, entre ellos la adquisición de vehículos, relojes, ropa, negocios y otros artículos costosos.

La defensa presentó una versión diferente y afirmó que Erik y Lyle actuaron dominados por el miedo después de sufrir durante años abusos físicos, emocionales y sexuales por parte de su padre. También argumentó que su madre conocía lo que sucedía y no intervino para protegerlos. Los hermanos reconocieron haber cometido los asesinatos, pero aseguraron que temían por sus vidas y que no actuaron únicamente para obtener una ventaja económica.

Los primeros juicios, celebrados en 1993, terminaron sin un veredicto unánime porque los jurados no lograron ponerse de acuerdo. En un segundo proceso realizado en 1996, el juez limitó parte de los testimonios relacionados con los supuestos abusos y los hermanos fueron declarados culpables. Posteriormente recibieron dos condenas consecutivas de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

Durante décadas, la sentencia parecía cerrar cualquier posibilidad de que Erik y Lyle pudieran recuperar su libertad. Sin embargo, el caso experimentó un cambio decisivo en mayo de 2025, cuando un juez de Los Ángeles sustituyó sus condenas originales por penas de 50 años a cadena perpetua.

La modificación de la sentencia no implicó su liberación inmediata, pero los convirtió en candidatos a la libertad condicional debido a que ambos tenían menos de 26 años cuando cometieron los asesinatos. Las normas de California permiten que la edad y el grado de madurez de una persona al momento del delito sean considerados al evaluar una eventual excarcelación después de cumplir un periodo prolongado en prisión.

Luego de la nueva sentencia, Erik y Lyle comparecieron por separado ante la Junta de Libertad Condicional en agosto de 2025. Ambos solicitaron autorización para abandonar la prisión, pero los comisionados concluyeron que todavía no reunían las condiciones necesarias para ser liberados.

En el caso de Erik, la Junta expresó preocupación por varias infracciones cometidas durante su encarcelamiento y cuestionó algunas de sus decisiones dentro del centro penitenciario. Los comisionados consideraron que determinadas violaciones de las reglas, incluido el uso de teléfonos celulares prohibidos, reflejaban problemas que debían ser examinados antes de autorizar su regreso a la sociedad.

Lyle también recibió una respuesta negativa. Durante su audiencia, la Junta analizó sus infracciones disciplinarias y mencionó la existencia de rasgos antisociales que, a criterio de los comisionados, todavía debían ser trabajados. Aunque se reconocieron sus esfuerzos de rehabilitación y sus aportes a otros internos, las autoridades determinaron que esos elementos no eran suficientes para concederle la libertad condicional en ese momento.

Después de la negativa, la próxima oportunidad para presentarse ante la Junta quedó fijada para agosto de 2028. No obstante, la legislación de California permite adelantar una audiencia cuando aparecen cambios en las circunstancias o nueva información que podría indicar que un recluso está en condiciones de obtener la libertad condicional. Los hermanos solicitaron que sus casos fueran reconsiderados y la Junta aceptó programar tentativamente las nuevas evaluaciones para marzo de 2027.

Las razones específicas utilizadas por el organismo para aprobar el adelanto no han sido divulgadas de manera detallada. Sin embargo, la decisión representa una oportunidad importante para la defensa, que podrá presentar nuevos argumentos sobre la conducta, evolución personal, nivel de remordimiento y actividades desarrolladas por los hermanos desde las audiencias de 2025.

La familia de Erik y Lyle celebró el cambio y aseguró que ambos han trabajado durante casi cuatro décadas para asumir la responsabilidad por sus acciones, enfrentar los traumas de su pasado y contribuir positivamente dentro de la prisión. Sus parientes consideran que los hermanos ya no representan un peligro para la sociedad y merecen la oportunidad de reconstruir sus vidas fuera del sistema penitenciario.

Los familiares también han destacado la participación de Erik y Lyle en programas de apoyo para otros reclusos. Entre las iniciativas mencionadas se encuentran la creación de un programa de cuidados paliativos y el proyecto «Green Space», orientado a mejorar los espacios de convivencia dentro de la prisión. Para sus defensores, estas actividades demuestran que los hermanos han experimentado un proceso real de rehabilitación.

La edad y las condiciones de salud de varios integrantes de la familia también han sido mencionadas como razones para solicitar una resolución más rápida. Algunos parientes que respaldan a los hermanos se encuentran en una etapa avanzada de sus vidas y desean tener la posibilidad de reencontrarse con ellos fuera de prisión.

La Fiscalía del condado de Los Ángeles mantiene una posición crítica frente a la posible liberación. El fiscal de distrito Nathan Hochman ha sostenido que Erik y Lyle deben reconocer plenamente sus acciones, respetar las reglas penitenciarias y asumir responsabilidad por las versiones que, según la acusación, utilizaron para justificar los asesinatos.

Después de conocerse el adelanto, la oficina del fiscal manifestó que su postura no cambia independientemente de que la audiencia se celebre en 2027 o en 2028. La Fiscalía considera que el comportamiento reciente de los hermanos y su aceptación de responsabilidad deberán ser elementos centrales para determinar si realmente están preparados para recuperar la libertad.