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«PEDRO PASCAL Y SU NUEVO AMOR»

«PEDRO PASCAL Y SU NUEVO AMOR»

 

El nombre de Rafael Olarra comenzó a instalarse con fuerza en la conversación internacional después de que fuera fotografiado caminando por las calles de Nueva York junto al actor Pedro Pascal. Las imágenes, difundidas por distintos medios y replicadas en redes sociales, mostraban a ambos compartiendo tiempo en la ciudad, en una escena cotidiana que rápidamente dejó de serlo para convertirse en tema de especulación global.

La cercanía captada por los fotógrafos fue suficiente para que surgieran rumores sobre un posible romance. Sin declaraciones oficiales de ninguna de las partes, el interés creció todavía más, especialmente porque Pascal ha sido históricamente reservado con su vida privada. Cada aparición pública suya suele analizarse al detalle, y esta vez no fue la excepción. La caminata en Manhattan, los almuerzos compartidos y posteriores registros en ciudades como Los Ángeles y Beverly Hills alimentaron la narrativa de un vínculo que podría ir más allá de la amistad.

Pero más allá del rumor, la atención también se posó sobre quién es Rafael Olarra. Nacido en Buenos Aires, el argentino de 42 años construyó una carrera sólida en el mundo creativo. Se formó en la Universidad del Cine y con el tiempo desarrolló un perfil internacional como director de arte, participando en proyectos vinculados al diseño, la estética y la identidad visual de marcas y desarrollos de alto nivel. Actualmente trabaja con el Grupo Faena, con presencia en Miami y Nueva York, lo que explica su frecuente vínculo profesional con escenarios de alto perfil y figuras del mundo cultural.

No es la primera vez que Olarra aparece en el radar mediático. Años atrás fue vinculado sentimentalmente con el actor británico Luke Evans, relación que también tuvo cobertura internacional. Ese antecedente hizo que su nombre resultara reconocible para parte del público cuando comenzaron a circular las nuevas fotografías.

En paralelo, Pedro Pascal atraviesa uno de los momentos más relevantes de su carrera. Tras el impacto global de The Last of Us y el fenómeno sostenido de The Mandalorian, el actor consolidó su lugar en la industria con proyectos cinematográficos de gran escala como Fantastic Four: First Steps. Esa exposición convierte cualquier movimiento personal en noticia.

Según versiones que circulan en medios de espectáculos, Olarra y Pascal habrían mantenido un vínculo durante la pandemia que luego se interrumpió. El reciente reencuentro en Nueva York habría reavivado esa historia, aunque hasta el momento todo permanece en el terreno de las versiones no confirmadas.

Mientras ninguno de los dos haga declaraciones, la historia seguirá construyéndose a partir de imágenes y especulaciones. Lo cierto es que una caminata por la ciudad bastó para que el nombre de Rafael Olarra pasara de los círculos creativos internacionales a ocupar titulares en portales de todo el mundo, demostrando cómo, en la era digital, la frontera entre la vida privada y la exposición pública es cada vez más delgada.