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«Racismo vuelve a manchar el fútbol: tensión, denuncia y un estadio en silencio»

«Racismo vuelve a manchar el fútbol: tensión, denuncia y un estadio en silencio»

 

La noche prometía ser una fiesta europea. Un estadio encendido, dos gigantes frente a frente y millones de ojos atentos al espectáculo entre el Real Madrid y el Benfica. Pero lo que debía ser fútbol terminó convertido en un nuevo capítulo de una problemática que el deporte aún no logra erradicar: el racismo.

Corría el partido con intensidad cuando, en medio de una acción, Vinícius Júnior se detuvo. Su lenguaje corporal cambió. Ya no era solo un duelo deportivo. El brasileño miró al árbitro y señaló algo que iba más allá del balón. Según su denuncia, habría recibido un insulto racista desde el campo.

La tensión se apoderó del ambiente. El juez activó el protocolo antirracismo, un procedimiento que obliga a detener o advertir oficialmente ante comportamientos discriminatorios. El estadio, que segundos antes vibraba, quedó envuelto en murmullos e incertidumbre.

El señalado fue el joven jugador del Benfica, Gianluca Prestianni, quien negó las acusaciones. La escena abrió un debate inmediato: versiones cruzadas, miradas incrédulas, compañeros interviniendo y una sensación incómoda recorriendo el césped.

No es la primera vez que Vinícius enfrenta episodios de este tipo. A lo largo de su carrera en Europa ha sido una de las voces más firmes contra la discriminación en el fútbol, convirtiéndose en símbolo de resistencia frente a actos racistas dentro y fuera de los estadios. Por eso, cada denuncia suya resuena con fuerza internacional.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el episodio vuelve a exponer una herida abierta en el deporte más popular del mundo. Las campañas, los protocolos y los mensajes institucionales parecen no ser suficientes cuando la emoción del juego es interrumpida por expresiones de odio.

El partido continuó, pero algo había cambiado. Ya no era solo una batalla táctica. Era también un recordatorio incómodo de que el fútbol, espejo de la sociedad, sigue reflejando sus conflictos más profundos.

Ahora, la atención se centra en los reportes oficiales y en posibles decisiones disciplinarias. Mientras tanto, el debate vuelve a instalarse: ¿alcanzan las medidas actuales para frenar el racismo en el fútbol? ¿O el deporte necesita sanciones aún más contundentes para erradicarlo definitivamente?