Tus rasgos te delatan, según la morfopsicología. Esta es una disciplina que investiga la relación entre las particularidades y generalidades de la anatomía facial de cada persona y su manera de ser. Sus partidarios opinan que resulta útil para conocer y comprender mejor a las personas. Sin embargo, otros piensan que la cara no es el espejo del alma. Haz la prueba dividiendo tu cara en tres zonas:
Superior = Cerebral: Si tu región más pronunciada es la parte del cráneo y la frente, incluyendo las cejas, los ojos y las sienes, tienes una gran capacidad para procesar información y desempeñarte en actividades que requieren reflexión y cálculo.
Media = Sentimental: Si tu zona más destacada es la de los pómulos, las mejillas y la nariz, te riges más por las emociones, eres empática y con habilidades relacionadas con el afecto y el cuidado de los demás.
Inferior = Instintiva: Si tu boca y mentón son más prominentes, tus actitudes están dominadas por los impulsos y los instintos. Se suelen asociar estos rasgos a una personalidad más agresiva y temperamental.
Fuente: Revista Mariela
Son sólo dos palabras y, sin embargo, hay padres y madres a los que les cuesta enormemente pronunciarlas. Quizás no se las dijeron a ellos de pequeños, quizás creen que son más importantes los hechos que las palabras o quizás no le dan el valor suficiente.
Te quiero, estas son las dos palabras que, en ocasiones, cuesta tanto pronunciar pero que tienen unos efectos tan altamente positivos y beneficiosos para nuestros hijos, que deberíamos decirlas todos los días. Conoce por qué es tan importante decir te quiero a los hijos.
Decir te quiero a los niños debería ser un mantra para nosotros, ¿acaso cuesta tanto? Son dos palabras que encierran tan sólo un poquito de lo que sentimos por nuestros hijos. Al expulsarlas, transmitirlas y expresarlas en alto, les estamos recordando y afianzando lo mucho que nos importan.
Evidentemente no vale sólo decir te quiero a los hijos, también hay que demostrarlo. Los actos importan y son básicos para que los niños se sientan queridos, pero esas dos palabras, te quiero, les estimulan así:
– Estimula el vínculo entre padres e hijos, aumenta la conexión emocional, la cercanía entre unos y otros.
– Mejora la autoestima del niño: les reafirmamos el cariño que sentimos por ellos y esto tiene un alto impacto emocional. La autoestima es la conciencia que tiene cada uno de sí mismo, el valor que nos damos, cómo nos aceptamos, con lo bueno y lo malo. De esta manera, les decimos a nuestros hijos que, les queremos tal y como son y ello incide en que tengan una buena autoestima.
– Fomenta la confianza entre padres e hijos: decir te quiero es abrirse plenamente y expresar un sentimiento íntimo, por lo tanto, favorece la comunicación y el diálogo en familia, y la confianza entre unos y otros.
– Aporta paz y bienestar a los niños: les ayuda a crecer seguros y tranquilos. Sólo has de observar el impacto que tienen esas dos palabras sobre ellos.
– Consigue hacerles felices: y es que, uno de nuestros objetivos como padres es lograr la felicidad de nuestros hijos, y parte de esa felicidad se consigue transmitiéndoles cuánto les queremos.
– Les ayuda a crecer emocionalmente: enseñar a nuestros hijos a expresar sus emociones y sentimientos pasa por hacerlo nosotros mismos, por ser un ejemplo en ello. Abrirnos y expresar lo que sentimos les ayudará a explorar y a no tener miedo de sus emociones.
Es cierto que hay infinitas formas de decir te quiero a los niños además que con esas dos palabras: con un beso, un abrazo, escucharles cuando lo necesitan, apoyarles en lo que hacen, levantarles cuando se caen, reírnos cuando nos cuentan un chiste, leerles ese cuento que tanto les gusta, consolarles cuando están tristes, hacerles felices con las cosas pequeñas…
Sin embargo, no subestimes el poder de decir TE QUIERO a tus hijos.
Fuente: Guia Infantil
Últimamente están de moda los cuestionarios en Internet y especialmente los que aseguran conocer tu personalidad. En Liopardo hemos hecho noticias con cuestionarios que te dicen que hemisferio del cerebro usas más, si eres introvertido o incluso cual es el color de tu personalidad.
Ahora llega a nuestras manos un nuevo test, de muy dudosa validez psicológica y científica, que asegura definir tu personalidad según la forma en que cierras el puño. El test elaborado por la web Mentalfeed.com nos da tres tipos de personalidad dependiendo de la posición de los dedos.
Si cuando cierras el puño colocas el pulgar sobre tu dedo índice, probablemente seas una persona sensible y soñadora, aunque un poco insegura.
Te sientes más cómodo cuando te protegen que protegiendo a otros. Valoras la sinceridad ante todo y te gusta ayudar a los demás.
Seguramente seas alguien entusiasta, curioso y aventurero, una persona que se toma la vida con calma. Te gusta sentirte integrado en los grupos y eres amable con todos, aunque eso signifique que a veces pueden intentar aprovecharse de tí.
Tal vez te cueste un poco expresar tus sentimientos, sobre todo con la persona que quieres, pero solo necesitas un poco seguridad para ser más expresivo.
Las personas que al cerrar el puño cruzan su mano por delante de todos sus dedos suelen ser extrovertidas, talentosas y seguras de sí misma.
Si cierras la asi probablemente tengas la autoestima elevada y seas alguien que se preocupa por el éxito o el poder. Trabajas duro y eres obstinado.
Pero también puedes tener un corazón frágil que a veces te impide acercarte a las personas por miedo a que las cosas salgan mal. Eres alguien con grandes expectativas, pero mucho miedo al fracaso.
Con respecto al amor, sueles pensar demasiado en tus errores y en el pasado, y eso a veces te hace caer en grandes momentos de tristeza. Te gusta más estar en pareja que solo, aunque a veces tú mismo te lo impides.
Si cierras el puño con el pulgar dentro esto puede ser indicativo de que eres una persona creativa y fuerte a la vez. Probablemente seas un buen comunicador, emocional y práctico, y te gusten el arte y las cosas bellas de la vida.
Puedes ser demasiado sensible, pero en otros casos eres muy manipulador. No te gusta hablar demasiado y eres más callado.
Eres alguien empático al que no le molesta hacer sacrificios si es por el bien de una persona a la que quieres.
Eres flexible, libre y vives de tus sueños más que de tus realidades. En el amor, buscas tranquilidad, al igual que el resto de tu vida.
Fuente: Liopardo