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«NUEVA YORK COLAPSADA POR HISTÓRICA TORMENTA INVERNAL»

«NUEVA YORK COLAPSADA POR HISTÓRICA TORMENTA INVERNAL»

La ciudad de Nueva York atraviesa la que ya es considerada la tormenta invernal más intensa de la última década, un fenómeno meteorológico que ha cubierto de nieve a millones de personas y ha paralizado gran parte del noreste de Estados Unidos. En Manhattan se registran acumulaciones de hasta 40 centímetros, mientras que en otras zonas del estado y regiones vecinas la cifra supera los 70 centímetros, configurando un escenario que las autoridades califican como crítico.

El impacto comenzó a sentirse desde las primeras horas del temporal, cuando las fuertes nevadas, acompañadas de ráfagas de viento y temperaturas bajo cero, redujeron drásticamente la visibilidad y complicaron la movilidad. Las imágenes de avenidas emblemáticas cubiertas por una densa capa blanca y prácticamente desiertas se replicaron en medios y redes sociales, reflejando la magnitud de un evento que no se veía con esta intensidad en años.

Ante el avance de la tormenta, el alcalde Zohran Mamdani declaró el estado de emergencia y anunció la prohibición de circulación para vehículos no esenciales, con el objetivo de facilitar las labores de limpieza y evitar accidentes. Más de 700 quitanieves fueron desplegados en distintos puntos de la ciudad, junto a aproximadamente 5.000 trabajadores municipales que operan en turnos especiales para despejar calles, mantener transitables las vías principales y asegurar el funcionamiento de servicios básicos.

El sistema de transporte también se vio seriamente afectado. Cientos de vuelos fueron cancelados o reprogramados en los aeropuertos del área metropolitana, mientras que algunas líneas de tren y autobús registraron interrupciones o demoras prolongadas. Las autoridades recomendaron a la población permanecer en sus hogares salvo estricta necesidad, ante el riesgo que representan las carreteras congeladas y la acumulación constante de nieve.

Las consecuencias del temporal no se limitan a la movilidad. Miles de usuarios experimentaron cortes de energía en distintos sectores, lo que agravó la situación en medio de temperaturas extremas. Equipos de emergencia trabajan para restablecer el suministro eléctrico, mientras centros comunitarios fueron habilitados como refugios temporales para quienes no cuentan con calefacción adecuada.

El sistema educativo también resultó impactado. Escuelas públicas y privadas suspendieron clases presenciales, y numerosas instituciones optaron por modalidades virtuales mientras se evalúa la evolución del clima. Hospitales y servicios de emergencia permanecen en alerta máxima, especialmente ante el incremento de casos de hipotermia y complicaciones asociadas al frío severo.

Hasta el momento, se reportan más de 20 muertes vinculadas directa o indirectamente al frío extremo y a incidentes relacionados con el temporal. Las autoridades continúan investigando cada caso, mientras insisten en la importancia de seguir las recomendaciones oficiales para evitar nuevas tragedias.

Los meteorólogos advierten que, aunque las precipitaciones podrían disminuir progresivamente, las bajas temperaturas persistirán durante los próximos días, lo que mantendrá el riesgo de formación de hielo en calles y veredas. La combinación de nieve acumulada y frío intenso podría extender los efectos del fenómeno más allá del fin de semana.

Mientras tanto, la ciudad que nunca duerme enfrenta uno de sus desafíos climáticos más duros en años recientes. Entre maquinaria trabajando sin descanso, equipos de emergencia desplegados y ciudadanos intentando adaptarse a condiciones extremas, Nueva York vuelve a demostrar su capacidad de resiliencia frente a un invierno que, esta vez, golpea con una fuerza histórica.