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Mariela al Día

¿Trump no saludó a sacerdote de color, o fue al revés?

Cualquier gesto, cualquier tuit o declaración de Donald Trump está sujeta al escrutinio y la crítica por parte de los medios. La última polémica que ha envuelto al presidente de los Estados Unidos le convierte en protagonista de un acto racista que finalmente se ha demostrado que era un bulo.

La escena ocurrió el pasado domingo en la Catedral de Washington. Tras el oficio religioso que se ofrece como parte de la investidura de cualquier presidente de EEUU, los obispos y cardenales pasan junto a Trump saludándole. La polémica se desató cuando llegó el turno de un hombre de color que resultó ser un sacristán.

Las redes ardieron entre los partidarios y los detractores de Trump. Los primeros aseguraron que fue la persona de color la que, anticipándose al saludo con el presidente, cogió el báculo que portaba y lo apoyó en su hombre sujetándolo con la mano derecha. De esta manera, con la mano ocupada, evitaba tener que estrechar la del presidente.

Los detractores de Trump fueron más allá. Aseguraron que POTUS, al darse cuenta de que el siguiente en el saludo era un religioso de color miró para otro lado y evitó estirar la mano para saludarle.

Nada más lejos de la realidad, ni unos ni otros llevaban razón y la escena no pasa de ser un mero acto protocolario. El religioso en realidad es un sacristán que porta el báculo perteneciente al pastor principal y que cierra la comitiva de cardenales durante el protocolario saludo al presidente. Ni Trump estaba obligado a saludarlo ni el sacristán tenía la obligación de presentar sus respetos al recién elegido presidente de EEUU.

Una escena que habría pasado desapercibida con cualquier otro presidente pero que se convirtió en un bulo que corrió como la espuma en las redes sociales.